A veces las oportunidades se van, como trenes que salen de la estación.
Hay veces en las que el tren llega a la siguiente estación, y tienes una nueva ocasión para subirte. Pero la gran mayoría de las veces se va para siempre...
Con las oportunidades ocurre lo mismo, y por ello no siempre hay segunda oportunidad. Así que, ¿De qué sirve arriesgarse?
No seas inconsciente, y no desaproveches una sola oportunidad, porque a veces es demasiado tarde para subirse al tren.
